‘Suki na kaitō ga hoshī’ es la frase que la banda Polkadot Stingray escribe en una de sus canciones. Desde el japonés al español, esto se traduciría en algo así como el “querer una respuesta que me guste”. Recojo esta oración, pues, permite pensar en la gesta que da origen al conjunto de reflexiones, de autorías diversas y contenidos tan distintos que constituyen este libro. Si se piensa bien, hay allí, en esas letras, una semiótica; un guiño inevitable a la cuestión del deseo y al ímpetu de búsqueda. Ese que nos atraviesa en la consecución de respuestas cuando intentamos, sobre todo, entender aquello que nos marca y que, en algún punto, nos (de)termina como sujetos. A partir de esta puntualización es que intento generar – muy intencionalmente, debo decir – una suerte de paralelismo que nos acerque a la impronta que los autores y las autoras comparten en este libro, pues, sus necesarias preguntas interpelan, indefectiblemente, a los escarpados territorios y márgenes del psicoanálisis.
Rodrigo Barraza, Pao Díaz y Fernando Ramos (2023) son en cuestión, los editores que publican Desbordar el Continente dentro de la colección de Psicología en las Ediciones de la Universidad Alberto Hurtado. Se hace necesario relevar el hecho de que la publicación cuenta, además, con la participación de Daniela Munizaga, Paula Riquelme, Francisco Reiter, Juan Pablo Vildoso, Miguel Morales y Marta Bardelli. Autores que en su totalidad provienen del mundo académico, de los saberes psi y el ejercicio clínico. Desde esos registros, es que la escritura ensayística cobra relevancia y en este libro, como si se siguiera un necesario visaje de apropiación, los autores nos advierten en 214 páginas, sobre la pluralidad de miradas que, a día de hoy, caracterizan al psicoanálisis o, mejor dicho, a los psicoanálisis. En virtud de esa heterogeneidad, es que el campo de la imagen, como dijera Lacan (1949), instituye (más allá de la determinación social) una línea de ficción desde la que es posible situar el devenir del sujeto, o para efectos de este libro – me atrevo a sostener –, el devenir de las discusiones que levanta el propio psicoanálisis en su estatuto de saber. Parafraseando al mismo autor, hay una suerte de síntesis dialéctica que se produce, y que lejos de cerrarse, invita a la reflexión permanente sobre lo que entendemos como psicoanálisis desde un lugar distinto; la imagen actúa ya no sólo como un complemento identificatorio, sino como un umbral y una apertura al desborde de los límites que configuran el terreno de lo psicoanalítico. Dicho de otro modo: la selección de tópicos y temáticas que se abordan en los ensayos, refuerzan la premisa del cine y la cultura japonés como una eventual salida interdisciplinaria, en la medida en que es el registro cinematográfico, el que opera como telón de fondo para habilitar y sostener la discusión de aquellas temáticas que exceden a la técnica analítica, es decir, poder pensar en lo íntimo del encuentro humano, en aquello que queda fuera de campo, en el deseo y su carácter de insistencia, en la importancia de la identidad o lo problemático de la experiencia humana, en lo mortífero, en la violencia y su dimensión transgresora, en el enclave cultural de la sexualidad, la posición de la familia en crisis o el rol de la maternidad y las infancias.
De manera muy ilustrativa, cada capítulo se acompaña de ricas fotografías, además de frases, citas y diálogos que introducen, de manera decidora, las escenas que se siguen por cada película y las dimensiones teóricas que cada autor y autora recoge en las líneas argumentativas de su escrito. En este sentido, a nivel de contenido, cada ensayo nos lanza a la exploración de distintas miradas teóricas para entender lo que se está problematizando respecto al psicoanálisis y su discurrir epistemológico o teórico. Barraza (2023) entrega luces claras para comprender desde donde surge la idea del libro: un curso lectivo que, siguiendo cierta mirada crítica, intenta repensar la consistencia interna de las conceptualizaciones teórico-clínicas de Lacan. El desafío no es menor y el carácter genuino de su apuesta invita a tensionar la continuidad u homogeneidad del saber psicoanalítico. Aquí, se hace necesario rescatar un hecho particular y es que, desde el propio rol docente, se hace un gesto amable, cálido para pensar el problema del saber y sus posibles salidas. Referenciando las propias ideas del autor: lejos de replicar la divulgación y la circulación, algunas veces vacía, de axiomas y postulados teóricos psicoanalíticos, lo relevante está en poder generar una toma de posición respecto del modo en el cual se puede construir, teorizar y trabajar en dicho campo. Se hace posible pensar así, en las herramientas pedagógicas que abren el diálogo sobre la reproducción ideológica del psicoanálisis, como una forma de subvertir las complejidades y resquicios intra-analíticos que muchas veces se transmiten sin cuestionamiento, en los procesos formativos de los saberes psi. Aquí, las claves para entender las coordenadas extra-analíticas y las evidentes relaciones de poder que circundan a cada sujeto cobran vital importancia, puesto que, cada autor va sirviéndose de aquello para integrar, excluir, disgregar, analizar, movilizar o simplemente replicar las reflexiones que surgen a propósito de los temas que cada uno expone.
Dicho esto, es pertinente destacar otro elemento que resulta crucial y que dice relación con la distinción hecha sobre la pluralidad y la heterogeneidad que define no solo al o a los psicoanálisis, sino al propio carácter de este libro. El lugar del cine es, sin duda alguna, el espacio que se encuentra para generar diálogos y cada autor/autora logra situar, en función de ese registro, una salida abierta para la interpretación y la producción de ideas. Hablar, por ejemplo, de la tesis de la declinación paterna y confrontarla con la conceptualización crítica de Tort (2007), implica entender también otras (nuevas) formas de configuración parental. Más allá de la destitución del rol paterno, lo que se pone en juego es la posibilidad de un encuentro con la transformación – más no degradación – de las diversas formas de constitución subjetiva para habitar y ser familias. Este mismo ejercicio ocurre con tópicos como la violencia político-sexual hacia las mujeres y en relación con las ideas de Rita Segato (2016), contrastar desde lo cinematográfico, el recurso de lo abyecto, para ejemplificar así, los alcances de las prácticas de violencia extrema, de reificación y destrucción de subjetividad que, en nuestros tiempos, exceden las premisas de una libertad sexual o de fe en el amor.
Teniendo esto a la vista, resta decir que todos los escritos, en cada una de sus páginas, dan cuenta de una textura y un horizonte disciplinar – en honor a la diversidad que me constituye – multicolor. Puntualizo y explicito este último aspecto, porque son en gran parte, nuestras características y las marcas de los avatares de nuestra vida los que, a muchos, muchas y muches, nos invita a leer no solo libros, sino la propia realidad circundante, siempre desde lugares distintos y ¿por qué no decirlo? extraños. Esa premisa fundamental, actúa como un punto de encuentro con este libro, y aquí, lo extranjero, lo distinto, tiene cabida. Cada autor/autora entiende muy bien ese supuesto de base, para echar a andar las elaboraciones sobre las problematizaciones del saber psicoanalítico que les convoca. Desde aquí, es que se hace un recogimiento de la vertiente cultural para evidenciar que el psicoanálisis es, ante todo, un saber múltiple y abierto que quizás puede contradecirse – y está bien que así sea –, otras veces puede llegar a cerrarse sobre sí mismo, clausurando en el camino, dimensiones nuevas para la comprensión de otras realidades, pero que, sin embargo, sigue siendo un espacio vigente para relevar y visibilizar la toma de posición sobre ciertos espacios, y en ellos, seguir una apuesta de cuidado frente a aquellos dolores, malestares o experiencias, que en más de algún nivel, nos hacen recordar qué tan vulnerables somos.
Como comentario final, se puede decir que Desbordar el Continente es una invitación a desbordar también lo con-tenido. ¿Qué quiero decir con esto? Resituar aquello que llevamos por dentro, sea como estudiantes, sea como docentes, como analistas en formación o simplemente como lectores curiosos, ávidos de entender algo más sobre psicoanálisis. Si algo entendió muy bien Freud (1926) al decir que el psicoanálisis se apoya en la observación de los hechos anímicos, es que lejos de establecerse como una cuestión acabada, este campo disciplinar se descubre y se sostiene por sí mismo, en una necesaria y permanente condición de transformación. Tal como ocurre con cada uno de nosotros. Por último, y en virtud de las consideraciones que merece la restitución del lazo social, hay que decir que, en una época atravesada por las coordenadas de la eficiencia, de una certeza irreductible, de exigencias narcisistas que desbordan y de diversos regímenes de privatización (Araujo, 2019), es necesario contar con referencias como estas, las de este libro, para poner en tensión las directrices con las que entendemos nuestras relaciones sociales y nuestros malestares. En tanto es un saber, una disciplina y a la vez un espacio de encuentro, el o los psicoanálisis, es o son también, una puerta de entrada para repensar la contemporaneidad de la vida social, los conflictos que allí se suscitan y las condiciones para la producción de subjetividad que bien describe Bleichmar (1999). Queda abierta así, la puerta para desfigurar los márgenes y extender los límites a nuevos horizontes. Más allá de lo que se da por aprendido, la cuestión está en poder escuchar desde otro lugar, y en el camino, facilitar la reparación de las grietas que quedan a la luz de las diferencias radicales que constituyen a cada individuo, en función de su historia y de la cultura que le antecede.
Bibliografía
Araujo, K. (2019). Las calles. Un estudio sobre Santiago de Chile. Santiago, LOM.
Barraza, R. (2023). Introducción, (Des)encuentros entre cine y psicoanálisis. En R. Barraza, P. Díaz y F. Ramos (Eds.), Desbordar el continente. Problematizaciones del saber psicoanalítico a partir del cine japonés (pp. 13 – 28). UAH Ediciones.
Barraza, R., Díaz, P. y Ramos, F. (2023). Desbordar el continente. Problematizaciones del saber psicoanalítico a partir del cine japonés. UAH Ediciones.
Bleichmar, S. (1999). Entre la producción de subjetividad y la constitución del psiquismo. Revista del Ateneo Psicoanalítico, 2, 41-59.
Freud, S. (1992). Psicoanálisis. En Sigmund Freud Obras completas: Vol. XX (pp. 245-258). Editorial Amorrortu: Buenos Aires. (Trabajo original publicado en 1926).
Lacan, J. (1949). El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. En T. Segovia y A. Suárez (Eds.), Escritos 1 (3a ed., pp. 99 – 106). Siglo Veintiuno Editores.
Segato, R. (2016). La guerra contra las mujeres. Barcelona: Traficantes de sueños.
Tort, M. (2007). El padre y el psicoanálisis. Una historia política. Santiago: Palinodia.

