En esta segunda fecha del club de lecturas sensibles nos reunimos a conversar en torno al «artista del hambre» de Franz Kafka. Esta vez la conversación se inició a partir de los sentimientos de asco y angustia ante la explicités del espectáculo de un cuerpo calavérico, una narración que logró producirnos la sensación de que no queríamos saber más.
Poner y extremar el cuerpo para el espectáculo comenzó a abrir preguntas a propósito de la creación de contenidos -al modo de ser influencer- donde es la propia vida aquello que se mercantiliza, donde el espectáculo que en algún momento veíamos/vemos con gente encerrada en un espacio artificial como lo era en los «reality show’s» ahora ya no necesita de un encierro.
A propósito de que el artista del hambre exhibía su propia vida, también pensábamos en la tristeza y el miedo que le producían al personaje la posibilidad de ser olvidado, de dejar de ser visto y de, incluso, poco a poco ir perdiendo su carácter novedoso no sólo por la puesta a prueba de dejar de comer y la pregunta que aparecía sobre cuánto tardaría este artista en dejar «la farza», sino que a medida que pasaban los días aparecía el deterioro de un cuerpo cada vez con menos carne, un exceso de realidad que nos hacía pensar en la necesidad de un velo para protegernos muchas veces de ese exceso que en sí mismo puede volverse horroroso.
En estos tiempos que corren pensamos mucho sobre el higiene, como una si existiese una demanda de cierta pulcritud estética frente a como somos o como nos comportamos, como si en esa demanda cada unx de nosotrxs también fuésemos el artista.
Nos quedamos con muuuchas ganas de seguir conversando, así que estén atentxs a la encuesta que lanzaremos en estos días para que elijamos la lectura del mes de junio.
Si les gusta leer para conversar, sentir y encontrase con otras personas, les invitamos a este club.
Les esperamos,
Abrazos!!!