Al despertar tu cara abre mis ojos, y no es el sol el que reposa tibio sobre mi carne, no es la mañana quien acaba de nacer. Veo nítido sobre tu piel de vidrio, sobre la piel posada en descanso, dejando las tetas un poco caer, y si el pelo fuese incluso más delgado, no podría ararlas con mis manos para despertarte, dar un beso y no decir hola, darte un beso y “¿Cómo fue que nos dormimos?”, no sé, yo solo me acuerdo que estabas encima, y te sentías tan dura, tan viva, que a un tótem comencé a bailar, entre el humo engripado de ampolleta, saltaste y gritaste por más, fuiste el túnel interior, conecté con el cuerpo que ahora entra en desesperación, con la pelvis golpeando hacía arriba, anoche acabamos en este nuevo empezar, la verga palpita su tronco y comienza a bombear; grita, grita que si no te hará mal, destruye lo que nunca quisimos ser, aborrece lo que el tiempo te ofreció y engañó, sé testigo por fin del término de aquellos días en gris, y salta a gritos, derrámame hasta sentir que esto no es nuevo y que lo hayamos hecho cien mil veces, solos tú y yo, ya recuerdo todo de ayer, que al gritar e impactar en mi pecho, tus manos sedaron al contacto, y no pudimos separarnos después del orgasmo, y así fue que llegamos al día, así fue que paseamos por los sueños repentinamente juntos, y para siempre. Ahora despierta y despertemos del pasado, del increíble yugo de la realidad, el reloj de las posibilidades mece de un péndulo, y arroja destinos al pasar, como carrosas de caballos, seremos fuertes frente al abismo, y saltaremos como si fuéramos Pegaso; quememos, prendamos este amor mío, digámosle al humo que no nos hace falta más, amor, despierta, que las sábanas se han ido ya, y en mi boca encuerada de frío, deslumbra un carnoso caño para ti, encuérdalo a tu boca y vuélate, que necesito dejar de culiar: podríamos desde hoy hacer el amor; fuma tu desayuno que la esperanza es verde y como cogollo otoñal creció valiente en mi tierra, desde diciembre anuncia en aroma la verdad, enflora en veranos nuestro abril, cosecha la siembra de mi corazón, toma y quema nuevamente, que espero sepas responder: ¿qué es lo que pretendes?, mujer de Raco cordillerano, que miras así cerrando tu rostro a los ojos, con angustia del pasado, y temblores del pasar, dime tú ahora, y no importa como llegamos acá, ¿qué es lo que tú deseas?, ¿acaso hay más de lo que dices?, ¿sabremos enfrentar el dolor, por no haber sido sutiles del comienzo, y en nuestros pechos dejarnos descansar?, entonces después de fumar, le pregunté ansioso ya: “¿Por qué tanto te quiero?, tanto piropo además”, sus ojos son charcos titilantes, y se abren todavía más, como buscando observar cada gesto, como tratando de señalarme un mundo, y volví a hablar: “Dime, que yo lo sé, tú me dices tanto te quiero, tanto lindo guachito: pero tú, realmente, tú me amas, ¿no es verdad?”, llegué en el misil y su cuerpo de minerales se desparramó precioso entre la carne, algo, algo emergía entre las nubes de sus ojos, ya no estaba tan solo sobre el colchón, algo nadaba hacia la superficie, y saliendo del nudo gargantoso, por fin dijo “Sí, te amo. Te amo. Te amo y siempre te he amado. ¡Te amo!”, me abrazas fuerte, yo me siento quebrar, de esos abrazos que se dan a quién esperas mucho tiempo en una estación, tambaleante, y en mi cinta comenzó a rodar otra película, sus pupilas eran mías y en ellas quedé preso, redondo y brillante, tan solo en sus ojos capturado, perteneciéndole entero, yo aún como estatua, ella esperaba la respuesta, ¿qué se supone debo decir?, me aborrecía, pero no contigo, mirándote sí puedo continuar, si desde el primer momento quisimos dejar la luz despierta, nuestros ojos vivos en frente, no fuiste ese lazo atado a la liberación de no sentirme más que propio, más que de mí, desde esa primera noche, ingenuos, que mi verga por fin estuvo acariciando adentro tu ombligo, se supo inmediatamente, que nunca nada se sintió antes, éramos inválidos corriendo en atletismo, y de pronto pilotos bombardeando un asteroide, juntos, ese te amo, ese te amo lo entiendo desde adentro, y esa expresión que soltaste al hablar, rellenó completamente mi pene, en sangre bombeada a sentimientos, a miles de imágenes y situaciones de fracaso, donde el amor iba escondido, huyendo siempre por la ventana, pero ahora con la más tierna confesión, me la dejas enorme, nunca así vista, fumando un caño de mañana desnuda, el pene ya duro en todos sus extremos, con los brazos hasta encima de ella, miramos trémulos al futuro, y él nos mira desde una silla, conmovido, y siguen tus ojos cada movimiento de mi mano, que bajaron hasta agarrarme la pija, la cabeza estaba que revienta, muevo la punta desde clítoris hasta la entrada, caricia húmeda, entro carnosamente, como nunca entró toda de una, tus ojos vuelven a fragmentarse, y antes de hacer el primer movimiento para comenzar a culiar, al fin, te digo: “Yo también te amo, y te he amado todo este tiempo”, y empujar la entrepierna, empujar la entrepierna; esta vez sucedió algo distinto, algo nuevo y para nosotros nunca sucedido, finalmente, se está haciendo el amor, por fin estábamos culiando sabiendo lo inconfesable, aquello que ni siquiera nuestros sentimientos podían decirnos directamente, y las nebulosas que captaban las dudas a nuestra mente, haciéndonos creer otro mundo, prontas se fueron en su marcha, abandonando nuestras vidas, cuánto daño pasó, y el tiempo dijo que en vez de huir, fuimos fabricando en pilares macizo la base de la confianza, que siempre descansa sobre uno, mas se construye en el otro, mas se entrega al amar, y aunque así no se crea, como la casa después del terremoto, que oscila dejando la catástrofe pasar, dejando sólo la vividez del presente, incluso el futuro está dentro del tacto, lo toco al mover contra todas tus paredes mi pene, lo siento suave en su bálsamo de ti, los sentimientos desbordantes se ven en esferas de emociones, invaden toda la pieza, y te echas a llorar por los ojos, como una explosión, con un quejido de llanto profundo, como pena de napa, en el pozo librador que es por fin encontrarse consigo mismo, con los dos, bañas mis mejillas con sal, embalsamado mi rostro es solo tuyo; solloza, solloza que no pararé de entrar, solloza mientras te lo meto, que yo mañana lloraré; lloraré y tendrás que besarme, afrontaré el abismo que dejamos bajo nuestros pies, clamando siempre por tu ayuda: empezaré la reconstrucción, no desde el día en que todo fue desdicha, y sombras me visitaban al dormir, porque realmente ahora culpo a todo el tiempo, a toda la vida de tu ausencia, la desmitifico, y la llamo mentirosa: yo no fui, y nunca lo volveré a ser; llora, guachita mía, ahora mía, ahora de los dos, y no porque la carne te lo esté metiendo está ausente de este mundo, tan solo nos transporta, tus dedos resbalan a mi espalda mientras gritas al llorar, cada gemido, es un llanto que sueltas, cada entrada violenta es algo que limpia, restaurar, y así mientras más bajas muestres tus defensas, ya sin guardia ni muro, más de ambos seremos, y desearé ponértelo más fuerte, la ecuación es básica, amor por sangre inundando adentro de tu vagina, golpeando las paredes como cama elástica, y si salto más fuerte, un sollozo sueltas desde adentro, y así me di cuenta, que no era que lloraban tus ojos, ni tu nariz envuelta en agua con moco, lloraba tu cuerpo entero por sentirte amada, como fiebre antes de un proceso nuevo, como tersiana de una vacuna; mi verga una estaca, y al vampiro iremos a matar, como cincel te tallo desde adentro, ya juntos podremos bendecir nuestros palacios, elegir la decoración, ¿y cómo vamos a recriminarnos lo que pasó?, amor mío, si te beso y yo desnudo, sobre tu cáliz de piel, te sientes tiritar entre lágrimas, parando todavía más mi pene, yo no me puedo acordar, pero vuelvo a pensar que el tema ha sido constante, desde que nací sólo quise pelear, contra el mundo, guata pelá y me baje de la micro, renegué la teta y abrace al tarro, nací carente, impropio, relleno de valores mezquinos, nací solo y ya no creo en esa mentira que solo me la puedo, el antropocentrismo mata al planeta, y al mismo antropo, al mismo humano, corroyéndolo en mentiras: yo todo no lo puedo, como individuo propio y apartado soy débil, está bien el amor por uno, ¿pero nos limitamos a lo básico?, ¿de qué tanto miedo?, cuando juntos, somos más, ¿cómo se levanta un edificio?, con cien trabajadores, ¿cómo se llegó a la luna?, con buenos camarógrafos: ahí está la clave, el trabajo humano, se nos olvidó que todo proviene del trabajo, el esfuerzo en conjunto que podemos hacer sobre la realidad, para cambiarla, para ajustar la vida en la nuestra, pero, alienados de todo esto, olvidamos que trabajando en conjunto es como se consiguen las cosas, es como se esculpe una esfinge, y creyendo en la ceguera espiritual de imaginar que todo viene de la nada, o por fortuna, o por desgracia, se creía que el amor era algo que estaba ahí, flotando, o incluso residente en uno, o esperando sobre otro para ti; mas el más bello regalo de los vivos no puede ser algo que simplemente exista, se debe construir, decidir y caminar de la mano ante todo obstáculo, se debe forjar entre historia de balas y espadas, con secuestros terminales; se debe cimentar con alas y plumas, con llanto y garabatos, para empezar y entonces, entonces ahí, estás empezando a levantar tu casa, tu propio mundo en común, el único lugar donde realmente tenemos contacto con un “otro”, ya ahora “uno”, porque habitamos en el mismo sitio, donde descansar y crecer, donde todos los demás son simplemente computadoras, personajes, en donde verle por fin el rostro a la vida; vamos a construir pirámides en el jardín, solo, ni siquiera puedo chuparme el codo, y por fin ya libres de estos lastres de siglos nefastos, siglos dominados en la ingratitud social, y espiritual, gritaremos nuestra verdad a la vida, sin Romeo, sin Julieta, y alzando nuestra bandera, seremos dos players jugando contra el mundo, uno en cada control, con nuevas reglas; mientras nos corremos un pito para soportar, para sopesar las trampas que nos traen las aventuras y sus monstruosas criaturas, así enfrentar cada nivel, victoriosos, en cada circunstancia, cooperándonos lealmente, amándonos para siempre, y tratando de ganarle al mundo, juntos, player uno, player dos, con la barra del corazón llena, y un caño a la diestra.
2 players
[CUENTOS] Con la intensidad propia de dos cuerpos tirando, en este relato se cuela un bombardeo de pensamientos que se agitan con el movimiento de la piel; Un vaivén en que dos personas declaran amarse y, entre lágrimas, comienzan a jugar el juego que juegan los amantes; Un retrato de quien nació solo y que no confía en los valores de que cada quien se salva a sí mismo; El retrato de 1 player que deja de estar solo y ahora son dos 2 contra el mundo «con la barra del corazón llega, y un caño a la diestra».