Malestar

En un bello ejercicio de escritura, Víctor Badilla nos comparte un texto que tensiona los límites entre el sueño y la vigilia.

Todas las noches me acuesto sabiendo que tendré la misma pesadilla -Estoy en mi cama, suena un ruido agudo, despierto y me levanto. Calzoncillos largos, calcetines, pantalones, polera manga larga, polera azúl, chaleco, chaqueta y un gorro de lana. Pongo la tetera, saco la taza, dos de café, tres de azúcar. Me lavo la cara mientras me miro al espejo y no sé quién es el que se lava la cara: suena la tetera-

Despierto, estoy en mi cama, no hay nadie al lado. Me levanto. Calzoncillos largos, calcetines, pantalones, polera manga larga, polera azúl, chaleco, chaqueta y un gorro de lana. Pongo la tetera, saco la taza, dos de café, tres de azúcar, me lavo la cara y me miro al espejo.

¿Estaré durmiendo?

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